jueves, 9 de julio de 2009

El sonido del mañana

El siglo XX se fue para siempre. Nos ha regalado el jazz, el rock, el nacimiento de la electrónica y una vuelta de tuerca a la música clásica que la trastocará para siempre. Ha sido precioso, pero nunca volverá a ser.

¿Y qué nos augura la música mañana? ¿Qué sonidos vendrán? Sólo podemos hacer cábalas. Si observamos los patrones podemos asegurar que el desarrollo musical futuro estará íntimamente ligado al desarrollo tecnológico, así ha sucedido siempre en la historia, y la gran aceleración tecnológica del ultimo siglo lo demuestra con creces. Nuevas herramientas de creación, distribución y escucha. Nuevas fórmulas compositivas (algunas sacian los apetitos musicales, otras los trastornan y muchas pasan absolutamente desapercibidas) se diluyen en un mar de posibilidades donde sólo parece prevalecer la imposición mediática.

Sin embargo es obvio que el la corriente principal siempre tiene un apetito voraz, se adueña de cualquier movimiento alternativo, lo integra, lo transforma y lo regurgita alterado para que pueda formar parte del todo heterogéneo que muta caprichosamente. Todo se acelera.

Las nuevas tecnologías supondrán especialmente una revolución en la ingesta musical, nuevas maneras de relacionarse con el sonido, tanto en modo, como en forma, contenido y fin surgirán, tan diferentes que nos resultan inimaginables. Lo único que puedo prever es que nuestras costumbres y usos actuales parecerán pronto tan arcaicos como a nosotros nos pueden parecer los usos medievales de la música. La obsolescencia será un animal rápido, ágil y despiadado. Hoy solo conocemos su retoño.

Creo que descubriremos el verdadero rostro de las creaciones multimedia, con mayor énfasis sinérgico, con desarrollos sinestésicos y con un enorme desarrollo de la afección que causaran las creaciones sonoras.

Con todo, sé que soy incapaz de concebir la música del mañana, pero también sé que, pase lo que pase en el futuro, la música nos acompañará.

1 comentario:

smith dijo...

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